Guía para compras · Licitaciones de transporte

Cómo evaluar una licitación de fletes: 6 criterios que un precio por kilómetro no muestra

El error más caro de un RFP de transporte es ordenar las ofertas por precio por kilómetro y elegir la segunda más baja. Dos tarifas para la misma ruta pueden describir viajes muy distintos — con o sin carga de vuelta, con o sin estadía incluida, por encima o por debajo del piso legal. Estos son los seis criterios que separan una comparación real de una ordenación de números.

Auditar mis rutas antes del RFP → Hasta 10 rutas · should-cost por ruta · sin costo
44%
Diferencia por el supuesto de backhaul
La misma ruta, US$985 o US$550, según si el transportista tiene carga de vuelta.
100
Rutas por lote
El motor compara todas las ofertas de un RFP contra el mismo piso, desde un archivo.
#1
Rubro más volátil
Estadía portuaria y frontera: lo que peor refleja un precio plano.
+38%
Un ejemplo de peaje sumado de más
Panamá → Colón, cada pórtico cobrado aparte: US$19,16 vs US$13,90.

1. Exija un desglose que cuadre

El primer filtro es simple y elimina a la mitad de los problemas: pida que cada oferta venga desglosada en sus líneas — combustible, conductor, peajes, mantenimiento, seguro, estadía y retorno — y que la suma de las líneas sea exactamente el total. Cuando encontramos peajes del retorno vacío por US$113 dentro de un total sin aparecer en ninguna línea, no fue por mala fe: fue porque nadie exigió que cuadrara. Un desglose que no cuadra no es un desglose. Y cada línea debe decir de dónde sale el dato: qué precio de diésel, qué plaza, qué salario.

2. Compare contra el should-cost del corredor, no contra la segunda oferta

La segunda oferta más baja no es una referencia: es otro precio de mercado, con su propio margen y sus propios supuestos. La referencia correcta es el should-cost del corredor — el costo reconstruido de operarlo, sin margen. Contra ese piso, cada oferta se lee como % por encima del costo, y ese porcentaje es comparable entre transportistas de una forma en que los precios brutos no lo son. Una oferta 18% sobre el costo con backhaul asegurado y otra 12% sobre el costo sin backhaul no están a 6 puntos: están describiendo viajes diferentes.

3. Haga declarar el supuesto de retorno

Es la variable que más mueve una tarifa de camión completo y la que casi ningún pliego pide. En Bogotá → Medellín, el mismo viaje cuesta US$985 sin carga de vuelta y US$550 con backhaul asegurado: el 44% de la tarifa. Si su RFP no obliga a cada oferente a escribir si su precio asume retorno vacío, parcial o asegurado, está comparando manzanas con camiones. Pídalo como campo obligatorio. Aquí está el detalle del retorno vacío.

4. Separe la estadía y la frontera del flete terrestre

En un corredor que arranca en puerto o cruza una frontera, las horas de espera son el rubro más volátil de toda la operación: van de unas horas a más de un día según trámite, congestión y temporada. Un precio plano que las incluye "en promedio" está transfiriendo ese riesgo a alguien — y usted no sabe a quién ni a cuánto. Pida que el flete terrestre, la estadía y el costo de frontera vengan como líneas separadas, con el tiempo libre y la tarifa de detención explícitos. Así la comparación entre ofertas mide el transporte, no la suerte en el patio.

5. Verifique el piso legal del país

En Honduras, el precio mínimo del flete está regulado (IHTT): tarifa base más un recargo temporal por combustible de US$0,22/km, ambos dentro del mínimo legal. Una oferta por debajo del piso no es una ganga: es una oferta que no puede cumplirse legalmente, y el riesgo de esa operación termina en su carga. Un should-cost que muestra el piso legal al lado del costo operativo convierte esto en una verificación de un segundo. Descarte antes de comparar.

6. Normalice a una unidad que su negocio entienda

El precio por camión oculta el rendimiento real cuando la carga cubica antes de pesar. Normalice cada oferta a la unidad en la que usted presupuesta — costo por kilómetro cargado, por pallet o por caja — y a un mismo tipo de cambio y fecha. Solo entonces dos ofertas de países distintos, con diésel a más de 2× de diferencia, son comparables.

Cómo se ve en la práctica

Un RFP bien evaluado termina en una tabla, no en una lista de precios: para cada ruta, el should-cost del corredor, y para cada oferta, el % sobre ese costo, el supuesto de retorno declarado, la estadía y frontera separadas, la verificación del piso legal y el costo normalizado por unidad. Con 10 rutas se hace a mano; con 100 o 500, el motor las procesa por lote desde un archivo y devuelve la misma tabla. El resultado es una decisión que puede defender ante finanzas y ante el transportista con los mismos números.

Campos obligatorios para su próximo pliego

Una oferta 18% sobre el costo con backhaul asegurado y otra 12% sin backhaul no están a 6 puntos de diferencia. Están describiendo viajes distintos.

Preguntas frecuentes

¿No basta con elegir la oferta más baja que cumpla los requisitos?
Solo si todas las ofertas describen el mismo viaje, y rara vez lo hacen. Sin el supuesto de retorno declarado, sin la estadía separada y sin verificar el piso legal, el precio más bajo suele ser el que más riesgo transfiere. La referencia correcta es el should-cost del corredor, no la siguiente oferta.
¿Cómo comparo ofertas de países distintos?
Normalizando a la misma unidad (costo por km cargado, por pallet o por caja), al mismo tipo de cambio y fecha, y leyendo cada una como porcentaje sobre el should-cost de su propio corredor. El diésel varía más de 2× entre países, así que un precio bruto no dice nada por sí solo.
¿Puedo hacer esto para un RFP de cientos de rutas?
Sí. El motor procesa hasta 100 rutas por lote desde un archivo y devuelve, para cada una, el should-cost, el costo por kilómetro, el desglose por país y el piso legal. Es la forma de comparar todas las ofertas contra el mismo piso sin hacerlo ruta por ruta.

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